Centro Plaza + plaza LPG

Contrastes en Los Palos Grandes

  • Texto: Leoncio Barrios
  • Fotos: Nelson González Leal y Eduardo Rodríguez

Al caer la noche del viernes 18 de abril, la actividad peatonal por los alrededores del Centro Plaza, en Los Palos Grandes, era nutrida aún cuando la mayoría de tiendas, servicios y oficinas ubicadas en ese centro comercial habían cerrado entre 4:00 y 5:00 pm.

Quienes entraban al Plaza lo hacían con cierto apuro mientras otros salían con productos adquiridos en el supermercado, uno de los pocos locales que permaneció abierto hasta cerca de las 8:00 pm de esa noche junto a una venta de comida rápida, unas cervecerías, un gimnasio y una venta de lotería. Todos esos locales están cerca de los accesos norte y sur.

El interior del Centro Plaza, por su diseño, sirve de pasaje o túnel peatonal entre las avenidas Francisco de Miranda y la primera transversal de Los Palos Grandes y por tanto tiene constante flujo de gente que transita por allí para acortar camino o reducir la inseguridad de las calles aledañas.

También, en el Plaza está uno de los pocos estacionamientos públicos –y el de mayor capacidad– de la zona, y a esas horas del comienzo de la noche muchos conductores acuden a retirar sus vehículos. Pocos vehículos entraban.

Mientras más se acercaban las 8:00 pm, más celeridad había entre quienes llegaban al centro comercial. Ese ir y venir se mantuvo durante las dos horas de observación. Un vigilante nos hizo percatar que la gente venía a hacer compras “nerviosas” en el supermercado: dentro de 48 horas se realizarían las elecciones presidenciales y tomaba previsiones adquiriendo ciertos productos.

Ese evento nacional también marcó la actividad que se observaba en la planta baja del centro comercial y determinaba el tránsito peatonal y vehicular por los alrededores: amigos, compañeros de trabajo, parejas, en un compartir propio del comienzo del fin de semana, consumían cervezas a pesar de la prohibición de venta de alcohol debido a las elecciones. Ese ambiente festivo en la entrada norte del centro comercial contrastaba con la oscuridad y soledad en los alrededores en la medida que avanzaba la hora.

También la cercanía de las elecciones nacionales ha podido incidir en que otras actividades que se realizan regularmente y que suelen generar circulación peatonal nocturna por los alrededores estaban cerradas o con poca afluencia de público, como otras cervecerías cerradas, los tres centros hípicos o de apuestas, el burdel y la zona de “chanceo” gay tradicional por los alrededores.

El Plaza tiene varias pequeñas “plazas” internas donde esa noche se observaron parejas mostrándose afecto, una forma de convertir al espacio privado en público, ¿lo ignoramos?

 

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La plaza de Los Palos Grandes es quizás un lugar excepcional en Caracas por la diversidad de actividades y circulación de gente, inclusive a partir de las 6 de la tarde y poco después de las 8:00 pm. Esa horas, al contrario de lo que ocurre en otras zonas de la ciudad, es cuando este lugar público adquiere más “vida” por la cantidad de actividades que allí se realizan, a pesar de la poca iluminación y la no visibilidad de vigilancia.

Niños pateando pelotas con sus padres o con sus pares, algunos bicicleteando o en patineta, jóvenes jugando kickingball, tocando instrumentos musicales o conversando en las gradas, un pequeño grupo de adultos practicando gimnasia rítmica o uno más grande, como de veinte parejas, bailando un ritmo afro latino.

Esos grupos en los espacios centrales de la plaza, más los paseadores de perros que conversaban sentados en los bancos de la periferia de la plaza y los transeúntes que la atravesaban dibujaron, durante esa noche del viernes, un escenario humano que, junto a quienes conversaban en el café aledaño al casco, representaba el encuentro en la diversidad.

Diversidad no solo por las actividades simultáneas sino las edades de quienes allí estaban y los sectores sociales porque aunque, indudablemente, a esas horas predominaban los vecinos de la zona, también estaban quienes habían venido a comprar al supermercado ubicado en la acera de enfrente o caminaban al metro y hacían una pausa en su camino, sentándose en los bancos de la plaza y convirtiéndose en sus usuarios aunque fuese por minutos.

Otros espacios de la plaza, pero en la periferia y el sótano, la biblioteca y ludoteca, estaban cerrados a esas horas y solo ofrecían a quienes allí estaban la tentación de unos libros en un espacio acogedor.

Otra gente entraba al estacionamiento de la plaza que no solo funciona para aparcar vehículos de quienes vienen a ese lugar sino para quienes trabajan y viven en los alrededores.

 

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Entre el Centro Plaza y la plaza de Los Palos Grandes hay dos o tres cuadras de distancia, según el acceso que se use. En contraste con la actividad en esos espacios hasta cerca de las 8:00 pm de un viernes, las calles que los conectan se hicieron lúgubres en la medida que avanzaba la hora, no solo por la tenue iluminación sino por la ausencia de tránsito peatonal y vehicular.